A diario devoramos miles de estímulos: redes sociales, correos electrónicos… que saturan nuestra mente de datos, nos fatigan y nos impiden concentrarnos.
Algunos de los trastornos que nos pueden causar estar enganchados al mundo virtual y sus redes son:

 

Falta de concentración: el famoso y habitual multitasking de estar pendiente de lo que sucede en el móvil mientras estamos trabajando o hacemos otras actividades, hace que seamos más lentos y multiplica los errores y malentendidos.
Así que, si estás trabajando olvida el móvil y presta atención plena a tu trabajo.

Agotamiento: cada vez que hacemos una pausa para consultar el whatsap para volver a la actividad que estábamos realizando, necesitamos invertir mucha energía para recuperar la atención.
Si estamos continuamente entrando y saliendo de la tarea que estamos haciendo, al cabo de un rato podemos sentirnos realmente agotados.

Problemas de relación con los demás: considero que es una falta de respeto ver a las personas que están consultando el móvil mientras otras les están hablando.
Debemos fomentar más la comunicación cara a cara y estar atentos cuando nos hablan.

Sueño de baja calidad: revisar los mensajes, navegar por internet antes de acostarse genera una estimulación neuronal que dificulta el descanso.

 

En mis sesiones, acostumbro a recomendar que se fije una hora al día (por ejemplo las 22:00h de la noche) para olvidarse del móvil hasta el día siguiente, y se preste atención plena a las actividades que hacemos: disfrutar de una charla con la familia mientras cenamos, ver una película como siempre se ha visto con todos los sentidos puestos en ella, leer un buen libro…

No se trata de que nos apartemos del mundo, ni de renunciar a los avances, sino de DOSIFICAR para que estas herramientas no nos perjudiquen ni la salud ni nuestra vida social.

 

¿Cómo hacer una higiene digital?

Para empezar, vamos a establecer unos horarios de desconexión y se deben cumplir.

Hace tiempo una paciente me comentó que siguió mi recomendación y acordó con su familia que a las 22:00h de la noche los móviles se dejaban todos juntos en la mesa del salón dentro de una cestita de mimbre que ella misma había elaborado, y hasta el día siguiente no se recuperaban.
Puntualización: se trata de una familia de 6 miembros y a esa hora ya debían estar los móviles cargados.

 

Sal a pasear o a hacer la compra sin móvil.

¿Te ha pasado alguna vez que has salido de casa un día festivo sin el móvil?
Si el hecho de darte cuenta de este olvido te ha hecho volver de inmediato a casa a por él, significa que estás enganchado a la obligación de estar siempre disponible; pero permíteme decirte que a más de una persona se le ha olvidado, no ha vuelto a por él y describen una sensación placentera de desconexión y libertad.

¿Por qué no empezar a dejarlo en casa cuando salgas a pasear?
Caminar prestando todos los sentidos a nuestros pasos y al entorno es maravilloso y cualquier llamada o mensaje que recibas puedes atenderlo cuando regreses.

 

Incorpora elementos “retro” en tu vida.

Hace poco les explicaba a mis hijos cómo tomábamos las fotos con un carrete real hace unos años: hacíamos la foto eligiendo bien lo que queríamos, ya que luego teníamos que esperar a que se terminara el carrete para llevar a revelarlo (tomaba su tiempo el revelado), y podíamos sacar copias adicionales de pago; es decir que entre que hacíamos la foto y la veíamos en papel podía pasar un mes sin problemas.

¿Por qué no recuperar la lentitud de otras épocas?

No todo es ya, cuando queremos y como queremos.
Debemos aprender a recuperar la lentitud de otras épocas que tan bien nos ha ido, nos ha enseñado a ser pacientes, por ejemplo.

¿Cuánto tiempo hace que no escribes una carta a mano con bolígrafo y papel para depositarla dentro de un sobre y dejarla en el buzón para que llegue a su destinatario?

Aunque te parezca un poco de la prehistoria, no hace tanto que utilizábamos esta técnica (ya que no conocíamos otra) y estamos hablando de incorporar elementos retro a nuestra vida.

Nos vuelve al ritual de la espera y es un excelente ejercicio de desaceleración.

 

Recupera a tus amigos reales.

No descuides a tus verdaderas amistades por personas que no te interesan, por acumular likes en las redes sociales, por constantes whatsaps de grupos que ni te van ni te vienen…

Recupera un buen encuentro con esa amiga y tómate un café recordando viejos tiempos, riendo, sin prisas… y olvidándote de que existe el móvil; es más: ¡siléncialo!
Mejora tus vínculos y retoma un ritmo más humano.

 

Véte a dormir a la cama con un libro en papel.

Un poco de evasión literaria nos permite desconectar de las tensiones diarias, con lo que descansamos mejor, a la vez que ponemos en práctica el arte de hacer una sola cosa a la vez con toda nuestra atención.

 

Recuerda las palabras de Albert Einstein:

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.”

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