Mindfulness es una herramienta que puede ayudarte a conocerte mejor, a realizar cambios positivos en tu forma de vivir, a saber afrontar mejor los momentos difíciles…

En definitiva: Vivir el presente. Disfrutar el aquí y ahora.

Quizás te parezca que en tu caso no es posible incorporar Mindfulness en tu día a día debido al estresante ritmo de vida que llevas, pero …

¿Y si te digo que se han investigado los beneficios a nivel cerebral y psicoemocional de esta técnica gracias a la neurociencia comtemplativa llegando a constatar que la meditación induce tres tipos de cambios que repercuten positivamente sobre la salud mental y física?

¿No tienes ganas de seguir leyendo el post para saber cómo poder empezar a utilizar esta técnica?

Vamos a conocer el primer cambio: anatomía del cerebro mejorando así algunas de sus capacidades.

. Mejora la capacidad de aprender cosas nuevas y de memorizarlas.
. Ganamos más conciencia del cuerpo: cómo es la respiración, las sensaciones…
. Concentrarse en la respiración (centrar la mente en cómo entra y sale el aire de nuestro cuerpo) ha demostrado su eficacia   contra los episodios de ansiedad.
. Mayor capacidad de razonar o atención.

 

Segundo cambio: influencia en el comportamiento.

Si vamos practicando regularmente la técnica, aumentamos la capacidad de calma, promovemos el sentimiento de compasión entre otros.

Reducción del estrés.

 

Tercer cambio: rejuvenece el cerebro porque induce cambios en su fisiología.

Hay una mejora de la salud global.

 

Para empezar a practicar no necesitamos hacer ni grandes esfuerzos ni grandes ejercicios ya que es más sencillo de lo que pueda parecer.

Cada vez que hacemos algo que nos apasiona, que perdemos la noción del espacio-tiempo centrándonos en el presente, cada vez que nos permitimos aprender algo nuevo… estamos favoreciendo este estado meditativo.

Tocar un instrumento, bailar, viajar, cantar… pueden ser actividades que nos lleven a un estado mental más allá del racional, a una mente meditativa en la que podemos empezar a “pensar distinto”.

 

A continuación te presento algunas sencillas formas de meditar.

Si llevas un tiempo leyendo mis posts, cuando hago referencia a Mindfulness os he comentado más de una vez que no consiste en sentarse en la postura del loto con una barrita de incienso en una habitación sin ruido.

Cualquier cosa que hagamos, sea lo que sea: desde pasear hasta fregar los platos, podemos hacerlo con los cinco sentidos.

Se trata de poner atención en lo que hacemos, llevar la mente a un estado de presencia en el aquí y el ahora.

 

Algunos ejemplos:

 

Camina conscientemente. Normalmente andamos corriendo, contestando mensajes de whatsap y/o hablando por teléfono en la calle.
El ejercicio de la marcha meditativa nos propone un caminar tranquilo donde la atención esté puesta en cada movimiento y ir percibiendo el entorno. Si pasamos por delante de una cafetería y olemos a café recién hecho, aprovechar el sentido del olfato, si hace frío sentirlo…

Contempla tu entorno. La naturaleza tiene un poder mágico para lograr paz interior. Si vas a dar un paseo por la playa empieza relajándote viendo el cielo.
A mí me gusta mucho proponer un ejercicio que espero que te sirva: mira al mar y imagínate que tus problemas son las olas que se lleva éste, mientras sigues con la mirada perdida en el horizonte.
Quizás observes que más allá de los olores, paisaje… hay algo que no puedes comprender con el pensamiento.

 

Si deseas saber más te invito a que leas los siguientes posts: http://centrepsicologickaizen.com/category/mindfulness/

 

Recuerda que …

 

“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear”

Jon Kabat-Zinn

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