Cada vez más me encuentro con niñas que acuden a terapia porque las madres me comentan que no desconectan de los pensamientos y no disfrutan de la vida, estamos hablando de niñas a partir de 7 años.

¿Qué está pasando?

En mi opinión, considero que los niños y niñas hoy en día están sobre estimulados.

Cuando yo era pequeña, los estímulos que recibía eran de mi entorno inmediato (familia, escuela, amigos…), y algunas horas a la semana que me dejaban ver la televisión (me parecían muy pocas, ni punto de comparación con las horas que pasan nuestros hijos actualmente); a parte de escuchar la radio donde me grababa la música que me gustaba en cintas de casete.

Las comparaciones no son buenas y los tiempos han cambiado muchísimo desde entonces, pero hoy en día cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que nadie.

Por ejemplo: han visto imágenes de insectos de cualquier parte de la tierra gracias a internet, grabaciones de un parto en directo… y un gran volumen de información difícil de manejar.

Retomando los estímulos …, no sólo reciben éstos de su entorno habitual, sino que muchas veces su tiempo está lleno de actividades extraescolares: baile, música, futbol, esplais de fin de semana….

Por si no fuera poco, a todas estas actividades añadimos que llegan a casa y después de hacer los deberes, juegan a la play, ven ciertos dibujos animados con un vocabulario que deja mucho que desear, hacen uso de ciertas aplicaciones que les enganchan para llenar los móviles, tablets…

Su organismo se acostumbra a recibir a diario su dosis de estímulos hasta que llega un momento en el que esta dosis ya no “llena”.

 

¿Qué pasa entonces?

Que se busca una dosis “mayor” con lo que llega un punto que los niños se muestran hiperactivos, les cuesta concentrarse haciendo una actividad y sienten que no pueden con sus pensamientos.

 

¿Cómo podemos ayudarles?

 

Potenciando el aburrimiento

Cuando mi hijo de 8 años me dice: “Mama, me aburro”, le digo que es necesario que se aburra, ya que es necesario que a diario hagan actividades que no están estructuradas, ni organizadas por normas preestablecidas.

Es bueno que tengan la oportunidad de usar su imaginación, de experimentar y crear sus propias estructuras y cómo no, enfrentarse a la posibilidad de equivocarse.

Aunque nos parezca raro deben equivocarse porque así aprenden.

Prueba a darle a tu hijo una caja llena de pinzas de tender la ropa, posiblemente acabe organizando una carrera de coches; o dale un folio en blanco y colores para que cree.

Yo siempre llevo en el bolso una libreta y un boli, y cuando me pide el móvil para jugar (que sabe que no tengo juegos y que no voy a dejárselo para que mire fotos), me pide la libreta y el boli y acabamos jugando al ahorcado (a petición suya), o acaba dibujando y/o escribiendo historietas (hace uso de su imaginación que de otra manera no haría).

Nuestros hijos necesitan tener tiempo no dirigido por los padres.

La sobre estimulación y las actividades programadas a diario les acaban saturando, agobiando y no son capaces de crear.

Es bueno que pasen tiempo en casa, jugando, sin hacer nada, aburriéndose… os aseguro que no se van a quedar con los brazos cruzados y buscaran alternativas que den lugar a todo tipo de creaciones.

 

Ofreciendo tiempo libre.

Facilítales tiempo libre para que hagan lo que quieran.

 

Cuidando las actividades extraescolares.

Estas deberían ser las mínimas y no impuestas por los padres.

 

No adelantando demandas.

Quieren salir antes, tener móvil antes…

TODO tiene su tiempo y lugar.

Debemos respetar el ritmo de maduración de cada uno.

 

Jugando con ellos.

Sin organizar ni desarrollar normas, así potenciamos la improvisación.

 

Controlando el uso de las nuevas tecnologías.

Establecer horarios para ellas.

 

Controlando el uso del teléfono móvil y tablets a la hora de irse a la cama.

Es fundamental que descansen correctamente, ya que el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad después de recibir los estímulos que va recibiendo durante el uso de estos aparatos.

 

Disfrutando de la naturaleza.

Les ayuda a conectar con su esencia y actúa como un bálsamo.

 

Practicando Mindfulness.

Técnica genial que les ayuda a centrarse en el AQUÍ Y AHORA, sin distracciones, utilizando la respiración como anclaje.

 

Como última recomendación (y no por ello menos importante) es la de observar, prestar atención y actuar lo antes posible si vemos cambios en su comportamiento.

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