¿Existe realmente, como la gran mayoría de la población así lo cree, el síndrome post-vacacional y/o depresión post-vacacional?

Cuando hablamos de este concepto simplemente nos estamos refiriendo a un conjunto de síntomas que se manifiestan cuando nos incorporamos de nuevo a nuestras obligaciones, ya sean éstas: laborales, familiares o de estudio; después de un período de descanso; pero no es considerado como ninguna enfermedad ni se manifiesta en todas las personas; más bien se trata de un proceso adaptativo que para algunas personas les puede resultar complicado lidiar con él ya que la readaptación a la vida laboral incluye cambios de horarios, obligaciones … y durante las vacaciones uno se siente más libre, sin ataduras de horarios, ni agendas, sin prisas…

Para que este proceso de adaptación os resulte más llevadero, os facilito unas pautas muy sencillas que podéis aplicar para volver a la normalidad sin dramatizar.

  • Programa el regreso a casa relajadamente y no vuelvas justo el día anterior a la vuelta al trabajo; te recomiendo que vuelvas un par o tres de días antes para que puedas prepararte mentalmente para el retorno tan “temido”.
  • Empieza a trabajar de manera gradual, si puedes de más a menos intensidad, y siempre intenta empezar por las tareas más fáciles; prioriza lo urgente y aquellas tareas que pueden esperar.
  • Establece una buena rutina de sueño, ya sabes que se recomiendan 8 horas de descanso para que éste sea reparador.
  • Mantén unos horarios regulares durante el día y también durante las horas de levantarte y acostarte.
  • Haz ejercicio físico. Además de ayudarte a liberar endorfinas, ayuda a que la mente se libere del estrés.
  • NO a los pensamientos recurrentes. Dar vueltas a los temas una y otra vez incrementa tu ansiedad y no te lleva a ninguna parte; cuando te sientas así dedícate a algo que te guste por ejemplo: escucha tu canción favorita.
  • Organiza tu tiempo y diviértete. Disfruta de tu hobby, tener aficiones también ayuda a combatir la ansiedad y el estrés.
  • Aprende a decir NO y pon límites. Te ayuda a asumir el control y las riendas las llevas TU y no los demás ni las circunstancias.
  • Fíjate en lo positivo. Presta atención plena al día a día y observa las cosas buenas que te pasan: unas risas haciendo un café, una llamada telefónica de alguien que se preocupa por ti… agradecer los pequeños detalles nos conecta con nuestra parte más humana y nos ayuda a ser más conscientes de todo lo bueno que nos rodea.
  • Ten paciencia. Si padeces el síndrome postvacacional que sepas que se trata de algo pasajero, todo es cuestión de tiempo y actitud, no le des más importancia de la que tiene y si ves que se alarga más de 15 días consulta con tu médico, ya que en algunos casos puede darse que la vuelta a las obligaciones genere cuadros de ansiedad y estrés, entonces sí que recomiendo que se descarte con un profesional de la Psicología si existe un síndrome de ansiedad generalizada o estrés crónico que requiera un tratamiento más específico.

Sólo me queda desearte que tengas un regreso paulatino y bueno a tus rutinas diarias.

 

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